El primer trazo: Lio Killer

Toda colección tiene un punto de partida, y la nuestra arranca con @killermakeup18 el primero que se animó a este proyecto cuando todavía era solo una idea sin trazar. Nos encontramos en plena Ciudad de Buenos Aires para dar vida a este primer diseño, y Lio no dudó ni un segundo. Por eso este trabajo tiene un lugar especial: le estamos profundamente agradecidos por haber impulsado esto, por confiar y prestarse a experimentar cuando todavía no sabíamos bien hacia dónde íbamos. Sin ese primer sí, nada de lo que vino después existiría.

Ahora sí, a lo que importa: cómo lo construimos.

Arrancamos con la paleta neón como protagonista absoluta —verdes, fucsias, naranjas y amarillos que estallan y se pisan entre sí, sin bordes prolijos, buscando ese efecto de manchas de color que le da la energía cruda a la pieza. Sobre esa base entró el maquillaje blanco para dibujar la estructura ósea: la dentadura marcada trazo por trazo, los contornos de la calavera y los brillos que levantan el diseño. El negro hizo el trabajo pesado de las sombras —las cuencas de los ojos, la nariz, las profundidades— dándole ese volumen que hace que la calavera aparezca por debajo del color. Y para el remate, el glitter en los ojos: los destellos que capturan la luz y terminan de convertir el maquillaje en obra.

El resultado fue el primer integrante de una colección que sigue creciendo. Una calavera que no es solo una máscara, sino el primer capítulo de una historia que recién empieza.

Gracias, Lio, por animarte a ser el primero.